MARGOT PORTELA PARKER
Margot nace en 1902 en la ciudad de Buenos Aires, en una familia porteña tradicional. En este ámbito familiar y social, donde se daba especial importancia a la música, las artes plásticas y la literatura, es dónde se desarrolla desde temprano la fina sensibilidad y curiosidad intelectual de esta artista. Sin embargo su educación formal, como solía suceder en esa época con las hijas mujeres no fue una prioridad dentro de su entorno familiar.
Dos hermanos de Margot se destacarán en el medio artístico de Buenos Aires: Octavio, músico talentoso muerto a los 36 años y María Carmen, quien en 1929 inicia una rigurosa formación en escultura y grabado que la llevará a una brillante carrera. A través de ellos, Margot se relacionará con el medio intelectual y artístico de aquellos años, aunque comenzará sus estudios de dibujo y pintura recién en el año 1949.
En 1930 se casa con el marino retirado Adolfo Parker, y ya desde esos años su casa y el taller de su hermana María Carmen, esposa, en ese entonces, de Rodolfo Aráoz Alfaro, son frecuentados por diversas personalidades del medio artístico, grandes amigos como Raúl González Tuñón y Amparo Mom, Pablo Rojas Paz y Sara Tornú, Oliverio Girondo y Norah Lange, Toño y Carmela Salazar, Enrique Amorim, Delia del Carril y Pablo Neruda. También se conocen con Federico García Lorca de paso por Buenos Aires y David Alfaro Siqueiros quién realiza un notable retrato de su hermana María Carmen.
Margot, fue una mujer activa y con claras convicciones, en la época de la guerra civil española, se suma al activo apoyo a la República. En este contexto en 1940 recibe junto a otros amigos en el puerto de Buenos Aires a María Teresa León y Rafael Alberti a quienes desde ese momento la unirá una entrañable amistad. Durante la segunda guerra mundial, forma parte de la Junta de la Victoria, una asociación de mujeres que recorre el país y trabaja activamente en ayuda del frente aliado.
En 1958 viaja por primera vez a Europa. Se establece en París, y reside algunas temporadas en Roma y Barcelona.
De regreso a Buenos Aires, entre 1960 y 1961, realiza tres exposiciones. Pero sus inquietudes la llevan nuevamente a Europa a mediados de 1961 para quedarse esta vez hasta 1965. Allí, continúa trabajando y frecuentando a sus amigos entre los que se encontraban Miguel Angel Asturias y su esposa Blanca Mora y Araujo, los Alberti, Julio Cortázar y Aurora Bernárdez, Sofía Malamud, Arnaldo Calveyra y tantos otros que se reunían en su cuarto del hotel des Balcons, transformado también en taller, y donde se recreaba el ambiente acogedor que reinó siempre en sus casas de Buenos Aires, marcado por su gracia y su personalidad abierta y generosa.
Su arte se transforma. Con el óleo ingresa al campo del informalismo y la pintura abstracta. Asimila la renovación aprehendida en el ambiente pero deja ver en sus trabajos la clara impronta de su sensibilidad y temperamento. Su mundo espiritual misterioso y refinado emerge inevitablemente e inspira las páginas que le dedican como homenaje sus amigos escritores, entre ellos Rafael Alberti, Ernesto Sábato, Miguel Angel Asturias, Raúl González Tuñon, y Angel Bonomini.
En París realiza tres exposiciones en la galería “Le soleil dans la tête”.
A partir de 1966 vuelve a instalarse en Buenos Aires, donde muestra en varias ocasiones sus trabajos impulsada por quienes la admiraban y la ayudaban a organizar las exhibiciones. La única exposición realmente planeada por ella fue la última, quizás presintiendo ya su muerte después de una larga enfermedad quiso mostrar su obra en Van Riel, donde había hecho una de las primeras exposiciones, cerrando así de alguna manera el ciclo de su trabajo artístico junto con su propia vida.
En marzo de 1983, Franz Van Riel organiza la última exposición deseada por Margot, sin embargo la enfermedad la había postrado y ella no pudo estar en la inauguración. En octubre del mismo año Margot muere y nos deja su obra y la memoria de su generoso paso por la vida.








